viernes, 4 de noviembre de 2011

Sonríe aunque no te queden fuerzas...

Te paras a pensar unos segundos, mientras te alejas de la multitud, el ruido y las palabras de toda la gente que pasa a gran velocidad por la calle. Y en eso justo momento te das cuenta de que echas tantas cosas de menos… echas de menos las risas con esos amigos que siempre estaban ahí, echas de menos a personas que desaparecieron, echas de menos el reírte con lo más mínimo y el llorar por puro sentimiento, echas de menos que te abracen con fuerza y echas de menos los besos que no diste. Te encuentras rodeada de gente, cada uno con una historia, levantas la vista hacia el horizonte y tus lágrimas bajan por las mejillas. ¿Por qué la vida tiene que cambiar tanto de un día para otro? De un momento a otro has perdido tantas cosas juntas que valorabas, que ahora después de quedarte sin nada piensas si de verdad merece la pena vivir… Decides secarte las lágrimas y pisar fuerte, no te queda nada que hacer, solo luchar contra los muros que la vida te pone. Seguro que ahí fuera aún quedan personas que merecen la pena…

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